Ilustración de Blanca
Blanca, la guardiana charrúa del cerro Batoví

Es maestra jubilada e instructora de yoga. Fundó Guyunusa, una organización con sede en Tacuarembó, integrante del Consejo de la Nación Charrúa, que reúne a descendientes de indígenas.

Fue directora por 12 años de la escuela rural Nº 31 del Cerro Batoví, la misma a la que asistió su padre, Don Argelino, bisnieto del cacique Sepé.

Le imprimió a su práctica docente una relación permanente con el medioambiente. Fue una de las primeras asistentes a los Encuentros de Yuyeras pertenecientes a la Red de Plantas Medicinales de América del Sur.

Supo regar sus plantas a varios kilómetros de distancia. Hoy recibe información, que considera sagrada, de maestros de una Asociación Espirita Kardeciana a la que pertenece. Cuando, en Montevideo, acompaña a su hija a la feria del Parque Rodó, le dice: “¡Paula! ¡Hoy se juntó todito de charrúas por acá!”.

Mientras proyecta construir una escuela charrúa en Tacuarembó, reflexiona sobre las consecuencias de seguir repitiendo que los uruguayos somos descendientes de los que bajaron de los barcos. “¡Si los que bajaron de los barcos se comieron nuestra tierra!”, advierte. “Si por lo menos ahora la estuvieran cuidando… ¡Transformaron el tapiz vegetal, quitaron el monte nativo y nos llenaron de árboles exóticos!”, concluye Blanca.

Emilia Díaz, Guardianas
Ilustraciones: Claudia Prezioso
Cámara: Carla Colman, Mery Slinger, Mariana Muslera
Edición: Sthefani Viñoly y Virginia Plottier
Post producción de sonido: Fabricio Giordano
Accesibilidad: Cosabuena
Producción General: Emilia Diaz Arévalo

Empresas que apoyaron el proyecto FIC:
CHEWEL S.A.
DILERIN S.A.
OLTIN S.A.
TIVOPLEN S.A.
HOLOPHARMA LTDA

¿QUIÉNES SON?

Guardianas es la crónica de nuestro encuentro con mujeres que atesoran sabidurías variadas en Uruguay.

La escritura es producto de mi viaje por el territorio nacional con Carla Colman, Mariana Muslera, Mery Slinger y Veralucía Martínez. Recorrimos ocho departamentos entre 2018 y 2019 buscando mujeres que compartieran sus saberes específicos con sus comunidades de referencia.

Escogimos mujeres porque preferimos rescatar narrativas femeninas en torno a la sanación o a la búsqueda de un bienestar social y comunitario.

¡Claro que hay guardianes también! Pero ese será otro libro.

Preferimos encontrarnos con aquellas mujeres que practican estos saberes hace más de veinte años y quedaron muchas afuera. Quizás tú seas uno/a de ellos/as.

Ojalá este libro, y estas imágenes, enciendan tu memoria y la de tu círculo de humanes, plantas, animales y otras yerbas. ¡Salú!